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Dec 12
El cuello es una parte del cuerpo olvidada por la mayoría de las personas por eso cuando voltean a verlo, en ocasiones, es demasiado tarde porque ya presenta síntomas de envejecimiento.
El movimiento constante y los falsos pliegues formados durante la noche , debido a una mala postura, provocan que se deteriore con mayor facilidad.
Las arrugas, análogas a los pliegues de expresión de la cara, son inevitables pero menos molestas, aparecen de manera progresiva a cada lado de la mandíbula y bajo la orejas acusando la edad y provienen de una disminución del tono muscular.
La parte delantera del cuello y de la cara se encuentran tapizadas de músculos extremadamente superficiales, los cutáneos, que enlazan el hueso a la piel en la cual se ramifican.
Estos músculos mueven consigo la piel a cada momento y no tienen el vigor de otros pero si permanecen tonificados y bien cuidados, se contará con un aspecto tenso hidratado y liso; de lo contrario el cuello adquirirá un color grisáceo o amarillento y estará rugoso y seco.
Además, después de los 30 años aparecen granos, verrugas y espinillas que provocan pérdida de tersura y muestran un mal aspecto.
Cuidados especiales
Es preciso limpiarlo todos los días de la misma manera y al mismo tiempo que la cara. Usa cremas desmaquillantes, hidratantes o lociones tonificantes, también le puedes aplicar mascarillas.
Para consentirlo puedes darle diariamente masajes de arriba a abajo, nunca al contrario puesto que los tejidos se caen.
Una buena recomendación es rodearlo diariamente por algunos minutos con una toalla empapada de agua fría para purificalo y fortalecerlo.
Oct 27
Estoy a una semana de cumplir 25 años, sé que no es una edad muy avanzada, pero si es la edad crucial para empezar a evitar y prevenir todos los signos del envejecimiento para no arrepentirnos de no haber hecho nada a los 35-40 años o más…
He aquí algunos consejos para verse más joven que yo misma aplico o aplicaré de aquí en más y de esta manera me deje de pesar cumplir años, ya que no se me notarán ;):
Lo primero es actualizar tu look sin verte como un adulto que desea parecerse a un adolescente. Dedica unos pocos minutos de cada día a rejuvenecerte, ve de la cabeza a los pies…
Cabello
*Disimula las canas con un shampoo de color de tu mismo tono de cabello y retoca al menos cada mes.
*Si tu cabello es natural usa un tratamiento natural y si está tratado químicamente usa un tratamiento químico al menos una vez a la quincena.
*Hazte un corte moderno y manejable para que se vea lo más natural posible.
*No uses donas o accesorios pasados de moda para recogerte el cabello, estate al pendiente de las tendencias y hazlas parte de ti.
Ojos
*Realza tus ojos quitando un poco de cabello de tu frente.
*Para lograr que los ojos tengan una mirada suave, se pueden crear líneas y sombras difuminando el delineado de tus ojos eliminando la mirada dura con tonos como el ciruela, el dorado, el rosa o el plateado.
*Aclara las cejas para emparejarlas al color de tu cabello con sombras suaves.
*Si usas lentes para visión larga opta por maquillajes sutiles que suavicen tu mirada. Si lo son de visión corta, amplíalos con tonos más ligeros y defínelos con máscara para pestañas.
Labios y mejillas
*Maquíllalos con tonos rosas, ya que le darán a tu piel una gran frescura.
*Sonríe para encontrar el lugar donde aplicar correctamente el maquillaje en sus mejillas.
*Si lo que deseas es lograr labios juveniles y rellenitos, delinee el labio con un lápiz que empareja su color natural de labio como el rojo y rellena en el mismo tono, agregando un toque de brillo al centro.
Piel
*Masajea tu rostro con cada producto que le apliques de la siguiente manera: desde el centro del labio hacia el mentón, para después deslizarse a través de la mandíbula hacia las orejas, con movimientos circulares suaves, utilizando las puntas de los dedos. Repite esto comenzando desde la base de la nariz hacia las orejas, para luego regresar al centro de la nariz. Termina con movimientos circulares en las ojeras, y presiona el rostro entero con las palmas de las manos.
*Las teces pálidas necesitan bases rosas frías, mientras que los tonos más oscuros deben optar por colores con más resplandor y brillo, ya que éstos pueden ayudar a levantar una tez sin vida.
Cuerpo
*Mantén tus piernas delgadas y prevén la hinchazón en los tobillos aumentando la circulación sanguínea. También, cepilla la piel seca antes del baño matinal.
*Realiza caminatas manteniendo la espalda recta y el peso del cuerpo bien distribuido sobre los tobillos. Estira el estómago, relaja los hombros y realiza algunos pequeños saltos para aflojar las caderas.
*Dale color a tu cara y cuerpo mediante el ejercicio. Sólo cinco minutos de estiramiento simple por las mañanas, permitirá que mejore tu circulación, trabajen tus músculos y te sientas revigorizada durante todo el día.
*Toma ‘recreos físicos’ regulares a través del día. Si puedes tomar caminatas diarias al aire fresco, te traerá como resultado un gran brillo y resplandor a su rostro.
*Relájate. Respirar profundamente te ayudará. Cierra los ojos y aspira profundamente por la nariz.
*Trata de descansar en una cama firme con una almohada bajo la cabeza y las rodillas. Respira lentamente y trabaja todo el cuerpo, apretando cada músculo durante unos pocos segundos, para luego relajarlos.
Manos
*Adopta el hábito de concurrir a las manicuras de forma regular. Mantén tus uñas cortas y escoje los esmaltes para uñas que estén de moda, como aquellos pálidos, fríos, y brillantes.
Mente
*Piensa siempre en el lado positivo de las cosas, especialmente en tí misma. Concéntrate en tu mejor característica, sea esta los ojos, los labios, o incluso la manera de mostrarse sensual.
*Créate un buen ambiente, cálido y acogedor, en tu hogar. Decora con flores y velas y utiliza esencias frescas para darle un aire diferente y rejuvenecedor, te sientas joven y lo proyectes a los demás.
*Deshazte de los malos hábitos y excesos y sustitúyelos por buenos hábitos, toma agua, has ejercicio y aliméntate sanamente.
¡Recuerda que la juventud la llevamos por dentro!
Oct 23
No entiendo cómo se puede salir de casa sin desayunar y comer algo después de las tres de la tarde. Es como obligar a andar a un coche sin gasolina. Se ha repetido en innumerables ocasiones que el desayuno es el alimento más importante del día, es lo que te proporciona la energía para rendir al máximo en tus actividades.
Hoy se trata acerca de como hacer para mantener una alimentación sana cuando estás en la oficina, y para ahorrar tiempo en las compras del super y al preparar la comida.
Dejar todo preparado desde la noche anterior
Cuando tienes que salir tempranísimo por las mañanas y quieres que te dé tiempo de tomar un desayuno pausado y energético, lo mejor es dejarlo todo preparado por las noches. Al igual que preparas tu ropa y tus accesorios: lo mismo para el desayuno. Si es un desayuno frío basta con dejar todos los ingredientes y trastes a la mano y si es uno caliente prepararlo desde en la noche y sólo calentarlo por la mañana.
Ya en la mañanita…
Nada de poner la tele o la radio: te acabas de levantar, disfruta del silencio, saborea tu desayuno y empieza a planificar mentalmente tu día; la tele o la radio sólo te retrasarán. Ya en el trabajo, es muy importante que tengas un plan para tu alimentación a la hora de la comida. He aquí una pequeña lista de “provisiones” para tener en el lugar de trabajo:
· Agua mineral o una botella de vidrio para rellenar de agua.
· Té verde: compra tu propia cajita y tómate unas tres tazas sin azúcar al día.
· Manzanas: son perfectas para comer entre comidas y no ensucian, alterna verdes y rojas.
· Yogures light, sólo si tienes refrigerador.
· Frutos secos crudos, sin tostar y sin sal.
· Pan integral para acompañar tus ensaladas.
· Aceite, vinagre y sal para aderezar tus ensaladas.
Si comes en el trabajo…
No comas frente a la computadora, aunque sólo pares treinta minutos. Levántate de la silla y vete a otro sitio: si es cerca de una ventana, mucho mejor. Come tranquilamente e intenta desconectarte de tus pendientes, es tu momento de descanso y recreo, no en balde nos proporcionaban éste tiempo desde la escuela que es para recargar energías y recomenzar con nuevos bríos.
Comidas que puedes llevar a la oficina:
· Ensalada de atún: es fácil de transportar y de llevar. La puedes llevar ya mezclada en un tupper o tener el atún en la oficina y llevar sólo la mezcla de la ensalada.
· Sándwich de jamón de pavo o de pollo con ensalada. Son fáciles de preparar y ricos. Puedes poner al lado un poco de ensalada en lugar de papas a la francesa.
· Brochetas de salmón con verduras. Lo puedes preparar la noche anterior, se transporta bien y es super rico y nutritivo.
No lo cargues en bolsas de plástico, mejor compráte una maletita especial para transportar comida en tuppers, se verá mucho más estilizado y te será más práctico.
Si comes fuera del trabajo, pide cosas que no suelas cocinar en casa aunque sean bajas en grasas y carbohidratos, he aquí unos consejitos para no perder la dieta:
· Cuando te traigan el pan, pregunta si tienen integral, y si no hay, dile al camarero que retire el platito; así no caerás en la tentación.
· Elige arroz integral en lugar de blanco.
· Cambia los fritos por verduras: en la mayoría de los sitios lo hacen.
· Si te toca comer en McDonalds o similar, elige las ensaladas.
· Opta por agua en lugar de refrescos azucarados.
· Tómate un té o un jugo en lugar de un postre.
Los snacks
Es vital parar una vez a la mañana o a las 12:00 del mediodía y otra por la tarde como a las 17:00, para tomar un pequeño snack, ejemplo de lo que se puede comer a estas horas para lograr las tan recomendadas 5 comidas son:
· Una manzana y frutos secos.
· Alguna fruta de temporada.
· La mitad de un sándwich integral.
· Un yogurt y frutos secos.
Por las noches…
Lo bueno de ir alimentándote durante todo el día es que cuando llegas a casa no tienes hambre y no caes en la tentación de comer cualquier cosa llena de carbohidratos (helados, frituras, pan…), ya que es la peor hora del día para decidirnos a hacerlo.
Lo ideal es crear un menú para toda la semana, así cuando llegas, sabes exactamente qué cocinar y no pierdes tiempo en pensarlo. Es mejor cenar al menos dos o tres horas antes de acostarte (en cuanto llegas a casa), y tomarte un té o un vaso de leche descremada para relajarte una hora antes de ir a dormir. Ya verás que además de dormir mejor, te levantarás con el estomagó más ligero y con mejor piel.
La fórmula alimenticia de las cenas es:
Proteínas + verduras + verduras
Una buena ración de carne y doble ración de verduras. Nada de arroz, pan ni pasta. Para la carne, alterna pollo sin piel, res desgrasada y pescado.
Llego el fin de semana!!!
No abuses de la cena del viernes, cena ligero y mejor sustitúyelo por un par de copas. El sábado es un día más relajado, así que si se te antoja un pastelito o helado, cómetelo (aunque sin abusar). Los domingos vuelve a tu rutina: por la noche, cena una ensalada ligera (siempre con algo de proteínas: atún, pollo, semillas…) para sopesar el exceso del sábado.
Planifica las compras
Si todavía no haces el super por Internet, deberías probarlo: te lo traen a casa, pagas con tarjeta y no sólo comprarás menos (lo necesario) y no caerás tanto en la tentación de cosas sabrosas y grasosas, sino que además puedes guardar la lista para sólo añadir cantidades. Ahora que si no puedes hacerlo así, dedica un solo día a la semana para ir, haz una buena lista y planifica, pero que no sea el sábado, ¿quién quiere pasar la tarde del sábado en el super?
Planifica tu menú
Prepara un menú para toda la semana y cocínalo el domingo. O en su defecto, haz un menú de lo que vas a comer y cenar durante la semana, sobre este menú, basa tu lista de compras y dedica dos noches a la semana a prepararlo.
Oct 15
A veces, por motivos de trabajo o por las muchas actividades que llevamos a cabo a lo largo del día, no podemos asistir a un gimnasio y acabamos por no realizar nada de ejercicio. Pero no siempre es necesario inscribirse a un gimnasio para ponerse en forma.
Te propongo 5 ejercicios que podrás realizar en casa y que, sin duda, te ayudarán a agilizar tus movimientos, mejorar tu equilibrio, tonificar tus músculos e incrementar tu energía. Presta atención a las explicaciones. Si es la primera vez que practicas estos ejercicios, realízalos poco a poco y asegurándote de mantener una postura correcta.
Con el tiempo, tu cuerpo se acostumbrará a ellos y necesitará retos mayores para seguir proporcionándote beneficios. Por eso, cuando te veas preparada, aumenta el número de repeticiones y/o sigue mis consejos sobre cómo aumentar su dificultad.
Tan sólo necesitas…
* Ropa cómoda.
* Una toalla o colchoneta fina.
* 30 minutos de tu tiempo.
* Música de fondo que te motive a ponerte en marcha.
Antes de empezar, no olvides…
* Consultar a tu médico.
* Empezar poco a poco e incrementar la intensidad de los ejercicios de forma gradual.
* Respirar de forma regular en todos los ejercicios. No aguantes la respiración porque tus
músculos necesitarán oxígeno extra.
* Realizar todos los ejercicios adoptando una buena postura
Ejercicio 1: Carrera estática
Cálzate unas buenas zapatillas deportivas y corre sin moverte del sitio. Mueve los pies de forma alternada, trae las rodillas hacia arriba, mueve los brazos y respira. Realiza este ejercicio durante 5 minutos.
Es ideal para calentar, para que tu corazón empiece a bombear más rápidamente y trabajar tu cardio. Además, ejercitarás tus piernas, poniendo muslos en forma. Con el tiempo, aumenta 1 minuto cada dos semanas. Cuando hayas alcanzado los 10 minutos de carrera estática, estás preparada para correr al aire libre. Mantén el mismo tiempo y empieza a un ritmo pausado. Poco a poco, incrementa tu velocidad.
Ejercicio 2: Flexiones contra la pared
Colócate delante de una pared, dejando medio metro de separación. Pon tus manos separadas sobre la superficie de la pared, a la altura de los hombros. Tensa bien todo el cuerpo, flexiona los hombros y acerca el pecho a la pared. Ahora empuja contra la pared para volver a la posición original. Realiza 3 series de 10 repeticiones.
Este ejercicio es ideal para trabajar los músculos pectorales y tríceps, es decir, para reafirmar pecho y brazos. Con el tiempo, una vez estas flexiones te resulten bastante fáciles, pasa a realizarlas en el suelo. Mantendrás la misma posición pero las manos, rodillas y pies estarán apoyados contra el suelo.
Ejercicio: 3 Abdominales
Túmbate boca arriba con las rodillas dobladas y las plantas de los pies apoyadas contra el suelo. Coloca los brazos sobre el pecho o en la nuca. Tensa los abdominales y eleva cabeza, pecho y hombros hacia el techo, manteniendo la espalda baja contra el suelo. No te des impulso, elévate poco a poco. Aguanta esta posición durante unos segundos y desciende hasta la posición original. Realiza 3 series de 20 repeticiones.
Este ejercicio trabajará tus músculos abdominales y mejorará tu postura. Con el tiempo, puedes optar por aguantar un pequeño peso extra sobre el pecho con tus manos, para ofrecer una mayor resistencia y trabajar más tus abdominales.
Ejercicio 4: Sentadillas
Colócate de pie, con los pies separados a la altura de los hombros. Mantén la espalda recta y dobla las rodillas al mismo tiempo que empujas los glúteos hacia atrás. Baja tanto como puedas manteniendo la forma correcta: espalda recta, rodillas encima de los pies y plantas de los pies completamente apoyadas en el suelo. Puede que al principio no puedas bajar demasiado, pero con algo de tiempo, tu rango de movimiento mejorará y podrás descender más y más. Empuja tus pies contra el suelo y elévate hasta llegar a la posición original. Realiza 3 series de 10 repeticiones. La sentadilla es el ejercicio estrella para conseguir unas piernas y glúteos firmes y bien torneados. Con el tiempo, utiliza peso en cada mano para ofrecer mayor resistencia.
Ejercicio 5: Lumbares
Túmbate boca abajo con los brazos estirados hacia delante. Despacio, eleva cabeza, pecho y hombros hacia el techo tanto como puedas. Aguanta esta posición unos segundos y desciende hasta la posición original. Realiza 3 series de 10 repeticiones.
Este ejercicio trabaja los músculos de la espalda baja. Si padeces dolores de espalda, te ayudará a librarte de ellos tras unas semanas de práctica. Con el tiempo, puedes optar por aguantar un pequeño peso en la parte superior de la espalda que ofrezca mayor resistencia.
¿Has tomado nota de todo? Pues empieza hoy mismo. Tómate 30 minutos para hacer ejercicio, tu salud, tu figura, tu estado de ánimo e incluso las personas que te rodean ¡notarán la diferencia! Y, ya sabes, si tienes alguna pregunta, comenta y con gusto te responderemos.
Ejercicio cuando estás de viaje
Sin duda, los consejos anteriores sirven tanto para hacer ejercicio en casa como para hacerlo cuando estás de viaje (en el hotel, por ejemplo).
· Si es verano, siempre lleva tus tenis y ropa para ir a correr. No hay nada más energético que ir a correr al parque de una nueva ciudad antes de empezar a trabajar, si el lugar tiene playa que mejor que hacerlo a la orilla de ésta.
· Si sólo son dos días los que estarás de viaje, intenta realizar tus ejercicios con pesas los días que estes en casa y los ejercicios aeróbicos en la ciudad de destino. Así podrás entrenar en cualquier sitio sin necesidad de ir a un gimnasio.
· Si estas muy cansada y no te apetece entrenar fuerte, llévate unos zapatos cómodos y antes de cenar da un largo paseo por el centro de la ciudad: además de hacer turismo harás ejercicio.
· Intenta ir a hoteles que tienen gimnasio o piscina, es una buena forma de empezar el día. Si no, algunos gimnasios tienen sucursales en diversos lugares.
· Aunque estés de viaje, intenta mantener tus cinco comidas diarias y, sobre todo, vigila la cena para que en caso de no poder realizar el entrenamiento completo, al menos mantengas la parte de alimentación según tu plan.
Sep 23
Nos pasa a todos. Te propones algo y te dices; “después de las vacaciones me voy a poner en forma o me voy a hacer ese curso que tanto me interesa o me voy a empezar a cuidarme más o voy a dejar de comer mal” y ese largo etc…
Si alguna vez te has preguntado por qué no tienes la motivación para llevar a cabo tus objetivos de imagen o tus objetivos en general, hoy te voy a decir una posible razón:
Los seres humanos nos motivamos de dos maneras. Por miedo a “sufrir” o por el contrario para obtener “placer”. A mí en lo que a objetivos se refiere, prefiero motivarme a base de placer, en este caso tener una visión de un YO mejor.
Cada vez que te propongas incorporar un nuevo hábito sano o un objetivo profesional o personal, es 10 veces más probable que lo cumplas si te concentras en la visión de cómo será cuándo alcances tu objetivo. El solo pensar y verte a ti mismo consiguiendo el objetivo te llenará de placer y alegría y te motivará a poner ese extra esfuerzo.
Por ejemplo, si quieres perder peso, lo más probable es que no le pongas remedio y no te lo tomes en serio hasta que no llegues a un punto en el que te ves mal y te veas forzada a hacer algo. Por el contrario, si te ves a ti mismo y creas una imagen fuerte de tu nuevo tú, una imagen atractiva de ti misma, no esperarás a llegar al extremo y te pondrás a cuidarte rápidamente y con alegría porque te sentirás muy motivada para conseguir ese nuevo tú.
O si por ejemplo te propones empezar a sacarte partido y en vez de verte a ti mismo y empezar a sacarte defectos, te imaginas en la imagen impecable que tendrás por empezar a cuidarte, te resultará mucho más fácil ponerte manos a la obra y encima disfrutarás con proyecto.
La pregunta es cómo quieres motivarte ¿por el dolor? ¿O por la visión de tu nuevo tú?
Ok, estas motivado y has decidido hacer unos cambios, pero antes de empezar debes tener en cuenta dos tipos de cambios:
* El cambio interno
* El cambio superficial
Es normal que quieras las cosas fáciles y rápidamente, yo también. Es normal que siempre tiremos primero hacia el cambio superficial, creo que es la manera de ser de los humanos. Es normal que queramos pensar que una crema nos resuelva todo, o que unas pastillas nos quiten los kilos en segundos.
No me entiendas mal, soy partidaria de las cremas y del maquillaje como algo complementario, pero a la larga, los cambios que has creado por “dentro” van a ser los decisivos. Si ya lo sé, es trabajo; ir al gimnasio, dejar de fumar, llevar una dieta sana, crear rituales de cuidado, no es fácil… es añadir un montón de esfuerzo y trabajo a nuestras vidas ya llenas de actividades y “sacrificios”.
Piensa en tí mismo como un proyecto en obra, piensa como quieres ser cuando tengas veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta y de vez en cuando preguntate ¿qué tal vas con tu proyecto?. Lo cierto es que al final de día “tú” eres tu proyecto más importante.
Hacer el cambio interno, en vez de sólo el cambio superficial, viene con un regalo; es crear la verdadera transformación, es tener más confianza, más energía y más control de tu vida y de lo qué quieres. Lo cierto es que la mayoría de las personas no están dispuestas a hacer el trabajo. ¿Tú estás dispuesto a hacer el trabajo y el cambio por dentro? Motívate positivamente y empieza hoy.